Al tiempo que Rodríguez ZP lleva el país al abismo, debemos preguntarnos sobre la fauna y flora socialista. Desde el 11-M Rodríguez ZP ha protagonizado una auténtica rebelión. Los resultados comienzan a palparse. 
Sin duda, muchas cosas han cambiado. Pero el principio de igualdad (entre las personas, entre todos los españoles) corre el riesgo de fracturarse irremediablemente. El estatuto supone la balcanización y el establecimiento del etnicismo como fundamento de la ley. Una aberración desgraciablemente con precedentes.
No hay maquillaje que valga a este estatuto. Al igual que en Animal Farm, las apostillas suelen cambiar totalmente de la primera parte del enunciado. Rodríguez ZP no va a poder contentar a los españoles y a sus socios al mismo tiempo. Porque no nos engañemos, su "todos los animales son iguales, aunque algunos más que otros" no es sino el pistoletazo de salida a las declaraciones de independencia.
Curiosa la revolución socialista del 11-M, puesto que muchos socialistas se están inhibiendo en favor de pesadillas que no imaginaron jamás, pero temen alzarse contra los nuevos líderes. Y es que ZP utiliza el miedo, un miedo mucho más insoportable para el dirigente y el votante de izquieda, muchísimo más real: la pérdida del poder.
Aturde la presunción de inocencia que pretenden para el estatuto y para Rodríguez ZP.
