El modelo europeo de Rodríguez ZP se vino abajo y ha quedado totalmente sepultado con la elección de Merkel. "No problem", dice Rodríguez ZP, que ya chapurrea un poco esa pérfida lengua. Pues cambiamos de pareja, si lo importante es oponerse a los EE.UU. 

Hay que reconocerle su constancia y las ganas por debilitar a la diplomacia española hasta límites insospechados. Pero la razón está clara: Rodríguez ZP necesita jugar esa baza ante su electorado, y cubrir las vergüenzas propias. Rodríguez ZP no puede vivir políticamente sin Bush por no hablar de Aznar. Lo suyo es estar en contra de algo y de alguien, cosa que puede pasarnos a todos, pero a diferencia de él, hay vida después de Rodríguez ZP y probablemente mucho trabajo que hacer.
Las construcciones de Rodríguez ZP son faraónicas y sublimes, pero se chocan con la realidad, y a este paso, con el iceberg. Al igual que el Titanic Rodríguez ZP goza haciendo oídos sordos a las advertencias de sus capitanes, es negligente al timón y no hay botes suficientes. Su antiamericanismo le va a pasar factura.
Puede que no le guste la ley Helms-Burton, pero Rodríguez ZP sabe que EE.UU está en su derecho y además que es una piedra fundamental de la política norteamericana, le guste o no. Lo pide porque sabe que EE.UU no puede aceptarlo. EE.UU no es el gran problema de Cuba, sino Castro.
Rodríguez ZP no busca crear una identidad iberoamericana comparable a la Commonwealth o la Francophonie, sino reavivar el izquierdismo más radical en el continente, y lograr ser alguien gracias a las desgracias de otros. Estos tipos se están aprovechando de los indígenas y de su situación para desestabilizar la región. Luego, en el momento del naufragio, ya se sabe, "sálvese quien pueda" y "no hay botes para todos".
