Rodríguez Zp está triste y herido en su orgullo. Sin la más mínima huella de autocrítica, pronto veremos una campaña de distracción y ocultación sin precedentes. Ya se vio en el desfile, cuando subieron la música para acallar las voces.

La izquierda lo está llevando muy mal. De ahí la reacción de Bono de llamar fachas a todos los que abuchearon a Rodríguez ZP. La izquierda de Rodríguez ZP está acostumbrada a cosas más sutiles: como atacar las sedes electorales, violar la jornada de reflexión, amedrantar a parlamentarios o permitir lo contrario, que parlamentarios como Puigcercós violen las leyes y en fin, el viejo truco de evitar que se formen medios de comunicación no afines a ella.
Pronto veremos una película de presupuesto multimillonario realizada por la checa de Bellas Artes cantando las alabanzas del gobierno de ZP.
Esta izquierda está y estaba preparada para todo (recordad el 11-M), pero no para que los ciudadanos la critiquen. Porque para Ródríguez ZP, buena parte de la izquierda y una parte de la derecha la crítica es siempre ideológica: así Bono usa eso de "fachas", que no es sino la vieja usanza de la descalificación cuando no se puede decir nada.
Por ello nos espera una campaña de estigmatización de la derecha, continuación de la iniciada en Cataluña tanto a nivel político como intelectual, que tristemente consagra la estrategia del PNV con los maketos.
Ya es hora de que EL PAIS y la SER vuelvan a la carga, que las campañas de estigmatización venden más que las enciclopedias y desde luego, que una colección de cine español. El mejor indicador: las viñetas de FORGES.