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El caso Couso y la perversión del derecho internacional

Archivado en Política Exterior • Fecha: 20-10-2005 00:19:59

“Hacer el ridículo” ese parece el impulso que quiere tomar la justicia española representada por el juez Pedraz, y forzar la enésima confrontación con los EE.UU sin necesidad. En España el estado de derecho está en entredicho. Las leyes no se cumplen. Pero hay mucho desvarío en cuanto a lo que se considera que debería ser el derecho internacional.



No seré yo el que se oponga a la preeminencia del derecho internacional sobre los derechos internos en aquellos casos que por su especial gravedad, como los crímenes de guerra o el genocidio, supongan una excepción al principio de la territorialidad. Pero esto es ridículo.

De hecho, sólo había un país (serio, se entiende) tan ridículo como España lo es ahora, Bélgica, con una ley de competencia universal que permitía prácticamente que cualquier delito pudiera enjuiciarse allí. Esto es muy bonito, pero es indignante que el estado belga invoque la más mínima legitimidad. La conducta belga ayudó al desarrollo del genocidio en Ruanda, y esos hechos se acallaron. Y cuando uno se calla ante el genocidio de un pueblo en el que murieron entre medio millón y un millón de personas, estas chorradas jurídicas ofenden.

Lo de Couso no fue un crimen de guerra. No fue un atentado contra la comunidad internacional. Por esa regla de tres, todas las víctimas de fuego amigo serían juzgadas bajos los mismos patrones. En una batalla la confusión hace que se produzcan estas cosas. Eso no quiere decir que no deba investigarse, que no deba protegerse a los periodistas (Couso era cámara), y que no deban quedar bajo escrutinio estas conductas. Queremos juzgar a tres soldados por un error, y nos dejamos lo más importante por el camino.

China sigue siendo la mayor cárcel del mundo para los periodistas, con 26 detenidos. En Cuba, dos años después de la "primavera negra" 22 periodistas siguen en prisión. En Corea del Norte, un periodista puede ser internado en un “campo especial” por pequeñas faltas. Algún día se hablará de los crímenes norcoreanos y de sus campamentos de la muerte. Desgraciadamente, el mundo está plagado de criminales. Pero lo de Couso no es justicia, sólo se quiere enjuiciar a los Estados Unidos.

La realidad internacional es muy diferente a la realidad nacional, así como la violencia pública puede estar justificada mientras que la violencia privada no. Crímenes graves son los de Saddam Hussein, que plagó su país de fosas comunes, utilizó armas químicas contra su pueblo y fue un mecenas de terroristas, pagando 25.000 dólares a las familias de los suicidas palestinos. Ni una voz de queja.



Genocidas como Pol-Pot o Ho Chi-Mihn no han sido siquiera repudiados por la izquierda. Algunos como Guillermo Toledo prefieren sacar pecho con una camiseta de un genocida.

Ni una voz de aliento contra regímenes opresores. Pero eso no es lo peor, sino la alegación y presunción que hacen estos monstruos y que gobiernos como el español están fortaleciendo.

Que se investigue lo de Couso pero no por este camino. Saddam Hussein ya no es el tirano de Irak, y los terroristas no conseguirán acabar con el nuevo gobierno iraquí. Están desprestigiando a la justicia, al país, y al Tribunal Penal Internacional.

Escrito por fingolfin
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