Todo el que quiera comprender la extensión del islamofascismo por el mundo debe ver la película Syriana.
La película se resume fácilmente: conspiración, Oriente Medio, petróleo, terrorismo. Si digo que además está protagonizada por George Clooney y Matt Damon, entonces la película está perfectamente trazada.

La película explica la extensión del islamofascismo: la búsqueda de muchos occidentales de argumentaciones sencillas. El simplismo es la gran amenaza para libertad hoy en día, tanto en occidente como en oriente. Por supuesto sólo una parte del mundo musulmán es decididamente terrorista, pero el problema es que una gran parte es fundamentalista. La mayor parte del mundo musulmán viene configurada por la “Nahda” o “despertar” del siglo XIX que dio lugar a los fundamentalismos y a la creación de las élites que dirigen los estados de hoy. El “Saudí” o “Saudita” de Arabia Saudí es una desfachatez propia de monarcas absolutos, fundamentalistas y corruptos.
Cierto que en el Islam existe el concepto de “Kalâm” por el cual debe tenerse en cuenta la razón a la hora de interpretar el Corán. Esto no es así, la interpretación del Corán continúa haciéndose al pie de la letra y desde el punto de vista que no es una verdad revelada a través de los hombres. Mientras esto no cambie, la gran mayoría de los musulmanes va a seguir creyendo que cualquier trato o crítica al Islam es una blasfemia mientras que sus quemas de banderas, amenazas terroristas, su concepción de los derechos humanos, de la mujer, son algo justo y legítimo. El problema no es el relativismo en sí, sino que occidente es relativista mientras que oriente no lo es.
Tomenos Syriana. En el artículo de TIME (en inglés) se cuenta el sueño de todo guionista: estar cerca del peligro y aprovecharse de él. Stepehn Gaghan cuenta cómo un jeque de Hezbolá le concede una entrevista que no había pedido (le engañan, le meten en un coche atado, encapuchado, etc). Describe su gran ilusión: escribir sobre Oriente Medio mientras está en la playa de Malibú:
"Durante año y medio leyó libros sobre Oriente Medio en su casa en la playa de Malibú y luego cuando le vino bien salió a conocer a la gente sobre la cual había leído. Se cruzó el Valle de la Beká en el primer aniversario del 11-S, cenó con hombres ahora sospechosos del asesinato del anterior primer ministro libanés, Rafia Hariri, y probó capuchino en la cocina del antiguo director del panel de política de defensa Richard Perle. Ser alguien de Hollywood era a menudo lo suficiente para hacer que la gente hablara”.
Lo triste de todo es que la película finge estar basada en la vida de Robert Bauer, cuyo libro See No evil (No ver el mal) fue un éxito, explicando la compleja situación en oriente medio y criticando a la administración Clinton. Eso no quiere decir que posteriormente Bauer no haya criticado a la administración Bush. ¿Por qué se ha prestado Bauer a esto? Lo dice claramente, tenía que pagar el colegio de mi hija (en Europa, está divorciado). La niña también sale en la película, aunque como el hijo de Bob Barnes. Hay un buen artículo en GEES.
Pensemos en otro país ficticio con terroristas, Aspania. ¿Cómo explicamos la película? Unos terroristas no necesariamente malos porque dejan notas con las bombas persiguen la independencia ya que el estado tiene intereses en las riquezas de esas zonas concretas, mientras que el resto de el país es un páramo. Existen políticos moderados que persiguen lo mismo y que intentan llegar a un acuerdo con elementos políticos dentro de Aspania que están dispuestos a lograr la paz aunque se tengan que hacer algunas concesiones. Los problemas surgen cuando los recalcitrantes fundamentalistas de Aspania, que han esclavizado a las zonas ricas, comienzan a generar violencia y complican el proceso de paz. Afortunadamente, en los cuerpos y fuerzas de seguridad y en la justicia existen valientes que son capaz de depurar y aislar a los elementos fundamentalistas. Pensad en nombres para el reparto: yo voto por Bardem como héroe, Rubianes como el gracioso ingenioso y como jefe de los fundamentalistas áspanos El Gran Wyoming. Seguro que el cine español se recuperaba.
PD. Lo de Fungairiño es blanco y con asas: el gobierno busca mimar, primero, y luego excarcelar a los etarras, salvo que alguien se lo impida. Tras el éxito socialista “Todos a la Cárcel” ahora tenemos “Todos fuera de la Cárcel”.